Fin de semana por el Montsec
Me gusta pedalear solo. Es un hábito que me aporta calma, claridad y una sensación de equilibrio difícil de encontrar en el ruido cotidiano. Algunos de esos beneficios los he contado ya en esta Deriva. Viajar solo me da paz. Puedo dejarme llevar por mi propio ritmo, sin distracciones, sin negociar condiciones. Si me apetece parar, paro. Si tengo hambre, como. Si el cuerpo me pide descanso, acampo.