A mediados de 2019 encontré un texto en internet que me despertó una curiosidad profunda:

«La Bikepacking Trans Germany (BTG), de 1.600 kilómetros, recorre el suroeste y el noreste del país y fue diseñada para atravesar las zonas más hermosas y desconocidas del interior alemán. La BTG discurre por pistas de grava rápidas, intercaladas con tramos técnicos que permiten explorar los rincones más salvajes y remotos de Alemania, cargados de historia para quien se toma el tiempo de mirar.»

En febrero de 2020 compré un billete de avión a Berlín con la intención de recorrerla. Tenía un amigo allí y, por cuestiones logísticas, me resultaba más práctico empezar desde la capital. Un mes después, el mundo se puso patas arriba y el viaje quedó suspendido.

Tuvieron que pasar dos años para que por fin pudiera realizar la Trans Germany. Ese tiempo de espera me permitió revisar y modificar el track que había creado inicialmente, ya que mi idea era acabar en Savona y coger un ferry hasta Barcelona. Al final descarté la idea y decidí ampliar el tramo suizo para cruzar los Alpes y terminar en Lyon. Todo un acierto.

Fueron doce días y veintiuna horas atravesando la Alemania más salvaje. Nunca antes había pasado tanto tiempo seguido entre bosques. Llegó un punto en que perdí la noción de los días: acampaba donde caía la tarde, siguiendo el ritmo del sol. Me adentré brevemente en Polonia y en la República Checa, cruzando antiguos pasos fronterizos que aún parecían guardar ecos de otros tiempos.

Aquella Alemania me pareció fascinante. En muchas zonas la gente no hablaba inglés (tal vez porque no eran lugares turísticos) y eso la hacía aún más auténtica. Los lobos en aquella época (supongo que a causa de la pandemia) estaban repoblando los bosques de frontera, y las noches, densas y cargadas de sonidos, eran un regalo. Me crucé con apenas tres bikepackers como yo, y muy pocos ciclistas o senderistas, en cambio, encontré multitud de restos de hogueras: señales de una relación viva con la naturaleza, casi ancestral. También refugios impecables para pasar la noche y, en mitad del monte, armarios con comida o bebida de emergencia… incluso herramientas, como hachas.

Es una ruta que recomendaría a cualquier cicloviajero que viaje a la deriva. La sensación de inmersión en la naturaleza (y en uno mismo) es total, pocas veces vivida con tanta intensidad en mis otros viajes.

España ofrece también una naturaleza de enorme riqueza y diversidad, pero la Trans Germany tiene su propio carácter: kilómetros y kilómetros de bosque continuo, una atmósfera húmeda y serena que invita a dejarse llevar sin rumbo ni prisa.

Si te apetece complementar visualmente esta experiencia, te invito a descubrir su Relato Visual en Deriva Lenta. Y si te pica la curiosidad y deseas saber más sobre esta ruta, te recomiendo visitar su web (https://www.baselona.de/). También puedes encontrar mi track completo en Wikiloc.

Mi Trans Germany terminó extendiéndose hasta los 2.166 kilómetros, con 24.542 metros de desnivel positivo acumulado, porque una vez alcanzada Basilea decidí seguir pedaleando por Suiza. Pero esa ya es otra historia.

Escribiendo estas líneas (en 2025), he encontrado una actualización en Bikepacking.com:

“Actualización: La Bikepacking Trans Germany fue actualizada para la temporada 2023, eliminando varios tramos conflictivos que presentaban problemas legales. Ahora es completamente transitable. Cabe destacar que la BTG se publicó originalmente en 2016 y fue cerrada en 2021 debido a problemas de acceso.”

Tal vez no fue casualidad: cuando el mundo volvió a abrir caminos, la Trans Germany también los recuperó.

Dibujo a color con montañas y tienda de campaña con bici y alforjas

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Algunas Derivas se cuentan mejor con calma, cuando el camino ya ha reposado.

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